jueves, 3 de marzo de 2016

Todos somos extras en la película de la vida - La Juventud (2015) de Paolo Sorrentino

Alguna vez, ante una pregunta, los hermanos Dardenne me dijeron que el cine de autor habla acerca de las obsesiones del director. Si tienen razón, en La Juventud se ven algunas de las obsesiones de Paolo Sorrentino. Por ejemplo: Cuando recibió el premio Oscar por La Grande Bellezza el 3 de Marzo de 2014 agradeció a sus fuentes inspiradoras: Federico Fellini, Martin Scorsese y ........Diego Maradona. Pues bien, La Juventud se centra en un hotel de los Alpes Suizos donde conviven durante unas vacaciones un director de orquesta y un director de cine, ambos en su ocaso, un frustrado actor, un niño aprendiz de violín, la venezolana última ganadora de Miss Universo, cinco guionistas y el jugador más grande de todos los tiempos, interpretado por un Roly Serrano físicamente muy parecido. También se nota la influencia Fellinesca en la forma de narrar con metáforas visuales semejantes a las del gran maestro italiano.
Competidora de la seleccion oficial de Cannes 2015 (Ganó Dheepan de Audiard) junto a Carol, La langosta y Son of Saul (Flamante ganadora del Oscar) y gran ganadora de los premios al cine europeo 2015. Al igual que en La grande bellezza, el director de fotografía Lucca Bigazzi tiene un cuidado extremo de la estética y el encuadre de cada toma que transforma en un placer visual no solo los paisajes, sino rostros e interiores también. En cuanto a la historia, otra de las obsesiones de Sorrentino es la vejez y cómo los personajes se asoman a ella sin darse cuenta de cómo llegaron. No termina de cerrar un puñado de personajes dominados por la apatía y el aburrimiento ni la expresión completa de una crítica a la tiranía de la juventud.
En Europa ha levantado algo de revuelo ya que su título en italiano es Giovinezza (Sin artículo) que es el himno de las juventudes fascistas: "Juventud, primavera de la belleza. En las dificultades de la vida tu canto suena y sigue adelante.". El problema es que por casualidad, el actor que se hospeda en el hotel está tomándose el tiempo para componer un personaje. Personaje que al final es caracterizado y se presenta como tal a la totalidad de los alojados en un desayuno y no es otro que Hitler. Para algunos demasiada casualidad.
Hay un cameo totalmente innecesario de Paloma Faith y un chivo de un reloj de alpinista también irrelevante.
Rachel Weisz está bellísima como pocas veces y Jane Fonda caracterizada como nunca como una diva de la época de oro del cine de Hollywood, papel por el que estuvo nominada en varios festivales y ganó un par. Es una buena película pero se queda a mitad de camino. Ver trailer

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