lunes, 25 de septiembre de 2017

Baby Driver, el aprendiz del crimen (2017) - Edgar Wright


Todo lo remarcable de esta película no tiene que ver con la trama ni con el guión. Ya, a pocos meses de su estreno ha empezado a ganar premios en edición de sonido y de montaje (deben editarse escenas de acción y persecución al ritmo de la música como si fueran pasos de baile). Los primeros minutos son impactantes en cuanto al ritmo al compás de Bellbottoms de John Spencer Blues Explosion seguido de una especie de coreo digna de La La Land. Va de la mano con la música que tiene un papel protagónico en todo el film. Por un accidente de cuando niño le quedaron un par de cicatrices en la cara y un zumbido permanente en uno de sus oídos. Por ello usa permanentemente auriculares. La música le evita la desconcentración. Por esa razón es de muy pocas palabras. Le dicen Baby porque están esperando sus primeras palabras.

Es una más de las cientos de películas sobre robos y persecuciones. Un buen joven enamorado de una buena joven se ven involucrados sin querer con un grupo de malvados ladrones. Esos malos son interpretados muy bien por John Ham (Mad men), Jamie Foxx y John Bernthal (El policía compañero y rival de Rick en la primera temporada de The walking dead) y, en menor medida por Kevin Spacey. La anécdota es que el personaje de la damicela buena de la que se enamora Baby iba a ser interpretado por Emma Watson pero lo dejó para hacer La La Land. La cuestión actoral termina con una par de cameos de los interminables Paul Williams y Walter Hill.

Edgar Wright es una especie de Tarantino británico especialista en comedias de acción que tiene entre sus antecedentes la impecable Muertos de risa y la versión actuada de Scott Pilgrim por ejemplo. Entretenida, a todo ritmo, totalmente predecible pero hecha con accesorios maravillosos.

Primeros seis minutos la secuencia inicial: 

Trailer: 

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